El riesgo térmico se ha convertido en uno de los principales desafíos en materia de prevención de riesgos laborales en España. El aumento de las temperaturas extremas, la mayor frecuencia de olas de calor y el impacto directo en la siniestralidad laboral están obligando a las empresas a replantear sus protocolos de seguridad de cara al verano de 2026.
No se trata únicamente de confort: el estrés térmico puede afectar de forma directa al rendimiento, la salud y la seguridad de los trabajadores, especialmente en sectores expuestos.
Por qué el riesgo térmico es un problema laboral creciente en España
El incremento de episodios de calor extremo en los últimos años ha tenido un impacto directo en el entorno laboral. Las estadísticas de siniestralidad muestran un aumento de incidentes relacionados con golpes de calor, deshidratación y fatiga térmica, especialmente en trabajos al aire libre y entornos industriales.
El contexto climático actual ha convertido el verano en un periodo crítico para la prevención de riesgos laborales, hasta el punto de que 2026 se enmarca en las estrategias reforzadas de seguridad y salud en el trabajo.
Además, la normativa y la Inspección de Trabajo están aumentando su foco en este tipo de riesgos, exigiendo medidas preventivas más claras y documentadas.
Marco legal: qué obliga la normativa al empresario ante el calor
La obligación de proteger a los trabajadores frente al riesgo térmico está recogida en la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, que establece el deber general del empresario de garantizar la seguridad y salud en el trabajo.
A esto se suma el Real Decreto 486/1997, recientemente actualizado, que regula las condiciones ambientales en los lugares de trabajo, incluyendo la exposición a temperaturas extremas.
También se integra el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas frente al Exceso de Temperaturas, que establece recomendaciones y alertas en función de los niveles de riesgo.
En conjunto, este marco obliga a las empresas a evaluar el riesgo térmico, aplicar medidas preventivas y formar a los trabajadores expuestos.
¿Qué es el estrés térmico y cómo afecta al rendimiento y la seguridad?
El estrés térmico se produce cuando el cuerpo no puede regular adecuadamente su temperatura debido a la exposición a calor excesivo, humedad elevada o esfuerzo físico intenso.
Sus efectos pueden evolucionar desde síntomas leves hasta situaciones graves como el golpe de calor.
Entre los síntomas más comunes se encuentran el mareo, la sudoración excesiva, la fatiga, la confusión y, en casos extremos, la pérdida de conciencia.
Los sectores más expuestos son la construcción, la industria, la hostelería (especialmente cocinas), logística y trabajos en exterior.
Además del riesgo para la salud, el estrés térmico reduce la concentración y aumenta la probabilidad de accidentes laborales.
Medidas preventivas que debe implantar la empresa antes del verano
La prevención del riesgo térmico debe planificarse antes de la llegada del verano, no como una reacción puntual.
Evaluación de riesgos térmicos
Es fundamental identificar los puestos de trabajo expuestos a altas temperaturas y actualizar la evaluación de riesgos laborales incorporando el factor térmico.
Adaptación de turnos y pausas
Modificar horarios para evitar las horas de mayor calor, introducir pausas más frecuentes y reorganizar tareas en función de la exposición.
Suministro de agua y zonas de descanso
Garantizar hidratación constante y habilitar espacios de descanso frescos o sombreados para la recuperación del trabajador.
Equipos de protección adecuados
Uso de ropa transpirable, protección solar, cascos o elementos específicos según el sector de actividad.
Señalización y comunicación del riesgo
Informar claramente de las medidas preventivas, niveles de alerta y protocolos de actuación ante síntomas de golpe de calor.
Formación obligatoria en riesgo térmico: quién debe recibirla y qué contenidos incluir
La formación en riesgo térmico es clave para reducir incidentes laborales durante los periodos de altas temperaturas.
Debe dirigirse especialmente a:
- Trabajadores expuestos directamente al calor
- Mandos intermedios que organizan turnos y tareas
- Responsables de prevención y supervisión
Los contenidos mínimos incluyen:
- Identificación de síntomas de estrés térmico
- Actuación ante golpes de calor
- Medidas preventivas en el puesto de trabajo
- Importancia de la hidratación y pausas
- Procedimientos de emergencia
Además, se recomiendan simulacros o recordatorios anuales antes de la temporada de verano para reforzar la respuesta ante situaciones críticas.
Checklist: ¿está tu empresa preparada para el verano 2026?
Antes del inicio del periodo de altas temperaturas, las empresas deberían poder responder afirmativamente a los siguientes puntos:
- ¿Se ha actualizado la evaluación de riesgos incluyendo el estrés térmico?
- ¿Se han identificado los puestos más expuestos?
- ¿Existen protocolos claros de actuación ante olas de calor?
- ¿Los trabajadores han recibido formación específica?
- ¿Se han adaptado horarios y pausas en los periodos críticos?
- ¿Se garantiza hidratación y zonas de descanso adecuadas?
Contar con esta planificación no solo reduce el riesgo de accidentes, sino que mejora la productividad y el bienestar del equipo durante los meses más exigentes del año.
Desde Educa.Pro, las empresas pueden acceder aprogramas formativos en PRLadaptados a riesgo térmico y otros factores ambientales, asegurando el cumplimiento normativo y la protección real de los trabajadores.